El intento de la sofipo Finsus por convertirse en banco ha colocado a la institución bajo el escrutinio del sector financiero. La razón: la presencia de accionistas y directivos que mantienen vínculos con el antiguo grupo que controló CIBanco, una institución cuya licencia fue revocada tras investigaciones por posibles operaciones de lavado de dinero.
Según información revelada por la revista Proceso, la documentación presentada por la financiera ante el regulador muestra diversas conexiones entre Finsus y personas que formaron parte del entorno directivo de CIBanco.
Uno de los nombres centrales es el de Jorge Rangel de Alba Brunel, expresidente de CIBanco, quien figura como accionista fundador de la sofipo con cerca del 8.6% de participación. Además de su inversión, participa en órganos internos de la empresa, lo que le otorga influencia en decisiones relevantes.
El Consejo de Administración de Finsus está encabezado por Norman Hagemeister Rey, accionista y yerno de Rangel de Alba. Durante años, Hagemeister formó parte del consejo de la controladora de CIBanco. Su suplente en el órgano directivo es Patrick Hagemeister Rey, también familiar del exbanquero.
La investigación también señala coincidencias en domicilios corporativos y relaciones con empresas financieras vinculadas al mismo entorno empresarial. En algunos casos, directivos de Finsus han mantenido vínculos financieros con firmas relacionadas con ese grupo.
El contexto regulatorio también pesa en el análisis del caso. CIBanco acumuló sanciones por fallas en controles antilavado antes de perder su licencia bancaria, mientras que Finsus también ha recibido sanciones en la misma materia por parte de la CNBV.
Por ello, el proceso mediante el cual la sofipo busca transformarse en banco se desarrolla bajo una evaluación particularmente cuidadosa por parte de las autoridades financieras.






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