La vacuna experimental y personalizada para el melanoma, que se combina con un fármaco de inmunoterapia y que ha logrado reducir el riesgo de recurrencia o muerte en un 42%, supone un «enorme» progreso en la inmunología y la biología del cáncer, además de un avance fundamental en la medicina oncológica personalizada.
«Hoy es un gran día porque contamos con otra herramienta -para el melanoma- y disponemos de la base científica que la respalda», resumió en rueda de prensa Georgina Long, del Instituto del Melanoma de Australia e investigadora principal del ensayo clínico que prueba este tratamiento.
Aunque la idea de la vacunación en este campo no es nueva, sí es la primera vez que se ha producido la convergencia de toda esa ciencia acumulada a lo largo de un siglo, basada en la biología del cáncer, su inmunología y la innovación tecnológica, dijo la investigadora: tomar todo ese conocimiento para desarrollar un fármaco que «pueda marcar la diferencia es absolutamente significativo».
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«Para quienes atienden a los pacientes, para quienes padecen el cáncer, obtener una reducción del 42% en este primer análisis provisional, tras solo 24 meses, es muy, muy significativo», recalcó Long, para quien este tratamiento establece un «nuevo referente» para la terapia adyuvante en el melanoma.
El congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que se celebra en Madrid, acogió este sábado la presentación a la comunidad científica de este estudio de melanoma en una sala a rebosar. El resultado supone un «importante avance» para el tratamiento de este tipo de cáncer de piel en personas de alto riesgo.
No obstante, tal y como reconoció Long en su explicación ante los científicos, se trata de una investigación que aún no ha terminado, «queda mucho trabajo por hacer» y se necesita un seguimiento de los pacientes más prolongado.
Sabor agridulce
Los detalles expuestos hoy llegan unos dos meses después de que las farmacéuticas Moderna y Merck (conocida como MSD fuera de Estados Unidos y Canadá) dieran a conocer, por primera vez, resultados provisionales a través de sendas notas de prensa y provocaran, después, un aumento de sus acciones.
En ese momento, la comunidad científica calificó el hallazgo de importante aunque, ante la falta de datos explícitos, lo recibió con cautela -hoy los oncólogos aplaudieron en el auditorio-. Los responsables dijeron que darían más información en un congreso y esto es lo que ha sucedido en Madrid.
Sin embargo, la exposición tuvo cierto sabor agridulce, pues el jueves pasado se filtraron las principales conclusiones, lo que, en este caso, hizo bajar los títulos de las compañías -analistas lo achacaron a las altas expectativas creadas más que a una decepción sobre la eficacia-..
El ensayo clínico en fase 3 -la previa a la aprobación de un fármaco- se denomina «INTerpath-001» y se realizó en decenas de hospitales de diversos países.
El nuevo tratamiento combina una vacuna basada en ARN mensajero -la misma tecnología que se usó para algunas de la covid- y la inmunoterapia pembrolizumab (Keytruda), y se comparó con este último medicamento en monoterapia.
La inmunoterapia anti-PD-1, como el pembrolizumab, es un tratamiento estándar tras la cirugía para el melanoma; No obstante, muchos pacientes siguen experimentando recidivas.
Intismeran autogene -nombre de la vacuna- tiene una peculiaridad, se fabrica específicamente para cada paciente a partir de su propio tumor. Para ello este se secuencia con el objetivo de identificar neoantígenos -proteínas anormales específicas de su cáncer- y se codifican hasta 34 neoantígenos en moléculas de ARNm para ayudar al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas que puedan quedar en el organismo.
El ensayo asignó aleatoriamente a 1.137 adultos que se habían sometido a cirugía por un melanoma cutáneo a pembrolizumab más intismeran (757 pacientes) o placebo e inmunoterapia (380 pacientes).
Tras una media de seguimiento de 24.6 meses, la adición de intismeran redujo el riesgo de recidiva o muerte en un 42%.
El beneficio fue mayor después de seis meses, pues la combinación redujo el riesgo de recurrencia o muerte en un 58%.
La vacuna y la inmunoterapia también disminuyeron el riesgo de metástasis a distancia o muerte en un 38%.
Los efectos secundarios más frecuentes fueron fiebre, dolor en el lugar de la inyección y fatiga.
¿Resultados escalables?
En este análisis provisional, los datos de supervivencia global aún no están maduros, por lo que se necesita un seguimiento más prolongado para por ejemplo determinar si el beneficio temprano que se observa en todos los estadios y subgrupos se mantiene, y qué pacientes se benefician más.
Científicos consultados por EFE calificaron los últimos datos de prometedores; estos avanzan hacia una sofisticada medicina personalizada. Se trata del primer estudio en fase 3 que demuestra que un tratamiento basado en la huella exclusiva del propio tumor de un paciente puede reducir el riesgo de recaída o muerte por cáncer.
No obstante, queda trabajo por hacer y uno de los retos es que el tratamiento se haga extensible a un gran número de pacientes.
El artículo científico está pendiente de publicarse en The New England Journal of Medicine.









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